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Comienzo de nuevo

Posted in Personal, Reflexiones on diciembre 21, 2012 by thefifthbullet

Muchas veces me han preguntado cuándo iba a actualizar el blog, o si pensaba hacerlo. Siempre dije que sí, que no estaba contento con lo que había escrito, que encontraría la manera de hacerlo mejor. Que incluso aunque así fuera tenía que enfrentarme al problema de manifestar mis pensamientos ante un público que no lo merece. Que no me merece.

Tonto de mí.

Yo estaba en la cama, jugando con el móvil antes de irme a dormir, que falta me hace. Llegó entonces, de pronto, una idea. Una que había previamente considerado pero nunca tomado en serio. El verdadero problema conmigo y mi blog.

Prometí ser fiel a mí mismo y mentí. Vaya que si mentí.

Resulta más o menos evidente -cómo no iba a serlo- que la realidad que ofrecía se trataba de un personaje.  ¿Basado en mí en algunas cosas? Sí. ¿Completamente real, completamente sincero, completamente yo? No.

Algunos pensáis que me hacía el chulo, el duro, el macho. Lo que sea. La realidad es bien distinta. Mi personaje no se pasaba; siempre se ha quedado corto en comparación al original. En comparación a mí. He expresado opiniones con intención inflamatoria, sí, maldita sea si mi opinión sobre las cosas tiende a ser inflamatoria. Pero me prostituí.  Pretendía vender.

¿Por qué es importante que eso no sea así?

Porque ante la idea de abrir de nuevo el blog he sentido un retortijón. Un algo, hijo bastardo del asco y la autocompasión. No porque hubiera hueco en este barco para cosas que no eran mías; sino porque era mío que hubiera sitio en este barco para cosas que no eran mías.

Y considerando cambiar eso, por primera vez en mucho tiempo he sentido ganas de escribir.

¿Y por qué eso pasa por borrar todos los malditos artículos?

Excepto el de “botellón”. Ese me encanta.

botellonbetter

Obra maestra.

He borrado los artículos porque ya no son importantes para mí. Y de serlo para vosotros ya los habríais guardado, así que he llegado a la conclusion de que, literalmente, no estaba perdiendo nada de valor. Ahora solo queda el futuro, con la promesa de que volveré a escribir. Esta vez, preferiblemente, sobre algo que me importe.